La escritura testimonial como hallazgo y como ofrenda.
Jesús Gabriel Gutiérrez

También sucede que, al mismo tiempo que uno redondea las experiencias tenidas, y se redondea a sí mismo, en la escritura, descubrimos que queremos reconectarnos con aquellas personas, ya sea porque no están, ya sea porque estamos con ellas y queremos dejarles un testimonio vivencial. La escritura se revela como una vía discreta, respetuosa y profunda que nos lleva a nuevos hallazgos, a la vez que ofrecemos una destilación de nosotros mismos a las personas queridas.
Para este proceso, de sublimación y elevación de lo vivido a través de la escritura, puede resultar interesante contar con el apoyo de un facilitador sensitivo y respetuoso. Muchas personas, con mucho que decir y ofrecer, no se atreven a afrontar el proceso de poner por escrito sus vivencias y opiniones. Las razones pueden ser muy diversas: algunas de ellas son de peso, y algunas otras son debidas a la falta de costumbre. En cualquier caso, saber que se puede contar con un facilitador capacitado, tanto en lo emocional como en los aspectos técnicos de la escritura, supone un apoyo que hará que el camino resulte una andadura todavía más gozosa y provechosa.
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